jueves, 6 de noviembre de 2008

L'òmnibus de la mort, estiu del 36

Ahora que tan de actualidad está la llamada memoria histórica es buen momento para hacer recuento de algunos hechos:
El 13 de setembre de 1936 va arribar a Falset un autobus de color negre amb unes calaveres pintades. Davant l’estupefacció de tot el poble, en van baixar una quarantena d’homes mal afaitats i armats fins a les dents. L’endemà van sortir al balcó de l’Ajuntament per anunciar la mort de vint-i-set veïns en nom de la Revolució.
L'òmnibus de la mort: parada a Falset (Ara Llibres), Toni Orensanz.
Entre finales de julio y finales de octubre de 1936, la Brigada de la Muerte, formada por miembros de la FAI, se puso en marcha para hacer limpieza: quienes se opusieran a la colectivización de tierras, carlistas y republicanos, miembros del somatén, afiliados a sindicatos de derechas, gentes de oración y misa. El líder de la brigada era un tal Fresquet, Pascual Fresquet Llopis, albañil de Sants, 31 años, pistolero de la FAI, gran pistola al cinto, conquistas sexuales hiperbólicas, narcisista con ansias de poder, según Orensanz. Se distinguió en la lucha contra los militares sublevados el 19 de julio en Barcelona. La columna Ortiz, a la que pertenecía, le ordenó limpiar la retaguardia.

El ómnibus de la Brigada y sus 40 hombres, con la calavera cosida al gorro y al pecho, recorrió una veintena de poblaciones de Cataluña y Aragón. La Brigada de la muerte fusiló a 247 personas: Casp, Favara, Maella, Gandesa -29 fascistas abatidos de noche, junto al cementerio-, Falset -27 personas, 18 de la Federació de Joves Cristians-, Mequinensa, Albalate, Calanda, Samper de Calanda, Híjar, Bot, Flix, Ascó, Riba-roja, Móra d'Ebre y Reus. Se calcula que en Cataluña fueron 8.000 los ejecutados en la retaguardia, 6.000 entre julio y septiembre del 36.

A principios de mayo de 1937 Fresquet ingresó en el ejército como jefe de la Policía Sanitaria. Al acabar la guerra se exilió en Marsella, la Marsella de Petain. El periodista escritor ha contactado con los dos hijos de Fresquet, uno de ellos sigue viviendo en la casa familiar de Hospitalet, candidato a las municipales por CiU. Fresquet murió de cáncer en 1957, no sin antes casarse con la novia de su hijo, a la que conoció cuando éste le visitó en el sur de Francia en 1947. Murió asistido por un capellán.

Hay cosas discutibles, sin embargo, en la confección ideológica de este libro. Las cautelas, las justificaciones, las excusas, la cobardía. Estas declaraciones de Orensanz:
1."He aprendido a huir del bien y del mal como absolutos. El momento histórico pesa. Y ese verano la legitimación de la violencia era más amplia de lo que creemos, Fresquet creía estar haciendo lo que se tenía que hacer".
2. Su tío abuelo, libertario, conoció a Fresquet, en la mañana del 14 de septiembre compartió con él el balcón del Ayuntamiento donde se pronunció un discurso. La familia lo sabía, pero de eso no se hablaba. Una amnesia forzada, 40 años de propaganda franquista, "una amnesia que sólo sirve para seguir ensuciando los nombres de gente honesta como Lluís Martí, del comité local, fusilado por los franquistas en 1939".
3. ¿Quién de Falset hizo la lista? Si lo digo, me parten la cara. La guerra y su antepasado han sido y son aún una herida honda mal cerrada. No aportaría nada hurgar en la herida.

Frases de los comentaristas de este libro:

1. Unas alocadas cuadrillas de incontrolados se lanzaron a "limpiar" de "fascistas" la retaguardia republicana.
2. Hoy existe una tendencia a considerar que en ambos lados se cometieron abusos, por lo que los dos lados son igualmente responsables, y que lo más conveniente es hacer tabla rasa de ese triste pasado. No hay que mezclar churras con merinas.
3. Orensanz le ha dado un toque ciertamente novelesco a una historia verdadera.
4. Hi havia franquistes arreu de Catalunya, i partidaris del cop d’estat abans del juliol del 36. És coneguda l’existència d’una trama civil, però a Catalunya fracassa i no sabem quina era la seva organització.
5. Evidenment en Fresquet era un immigrant español, dels que varen colonitzar el barri de la Torrassa d'Hospitalet on del 1900 al 1930 varen passar de 300 hab. a 21.000, tots murcians i extremenys morts de gana.

6. Hasta que los dirigentes de la CNT condenaron las atrocidades de Fresquet y otros "incontrolados" como él como contrarias al espíritu revolucionario.
7. Fins i tot quan Orensanz ens informa d’això deixa clar les relacions entre la Brigada de la Mort i la Columna d’Ortiz i ens informa de les gestions de la Regional catalana de la CNT i del Consell d’Aragó per tal d’acabar amb aquella patuleia que, un cop desactivats com a Brigada de la Mort, no van ser allunyats de càrrecs de responsabilitat en l’estructura militar republicana sinó tot el contrari.

8. Almes de maig del 1991 l’alcalde de Falset va decidir fer efectiu l’enderroc d’un monòlit que hi
havia al poble en homenatge als caiguts del 1936. L’acció va ser el detonant de l’edició d’un anònim que va circular per tot el poble on s’hi relataven alguns dels fets protagonitzats per l’anomenada Brigada de lamort el dia 13 de setembre del 36. «El primer que vaig fer va ser preguntar als historiadors què sabien de l’autobús de la mort. I la sorpresa va ser que ells no en tenien cap constància».

9. Probablement serà manipulat per aquells que cercaran en el ponderat treball d’Orensanz el referent bibliogràfic que no poden emprar explícitament, el Falset bajo el signo de los rojos.
10. “A Falset la meua família és considerada de tradició republicana i descobrir que el meu besoncle estava entre els assassins em va copsar. Continuen manant els guanyadors, ja que molts dels polítics d’avui en dia, siguen del partit de siguen, són fills i néts d’antics dirigents feixistes. Les classes dirigents s’adapten als temps per continuar al poder”.
11.Durant la Segona República el noranta per cent dels treballadors de la Torrassa estaven afiliats a la CNT. La repressió policial abans, durant i després de la dictadura de Primo de Rivera va ser, simplement, brutal. No és estrany, doncs, que el 1933, després de la victòria de la dreta a les eleccions generals i tenint en compte que el comunisme llibertari ja havia arrelat en diversos llocs de l'Aragó, la Rioja i Catalunya, a la Torrassa triomfés la revolta anarcosindicalista. És aquí on es va forjar l'esperit justicier de Fresquet.



domingo, 26 de octubre de 2008

El caso de Milan Kundera

La Checoslovaquia comunista de principios de los cincuenta es una sociedad totalitaria. La delación se premia, el silencio se paga. Dos jóvenes se cruzan en un puente de Praga el 14 de marzo de 1950. Él es Miroslav Dvoracek, un ex piloto del Ejército checoslovaco, del que había desertado, y ahora es un guapo espía que trabaja para Estados Unidos. Ella, Iva Militka, una rubia estudiante ingenua y escasamente politizada. Él le pide un favor, ella le ayuda, pero se va de la lengua. Miroslav lo pagará muy caro.

Cuando Milan Kundera tenía 20 años, en 1950, denunció a Miroslav que fue condenado a muerte, aunque luego se le conmutara la pena por 14 años de trabajos forzados en una mina de uranio. Kundera como cualquier escritor se ha comportado como un oportunista. Levantaba la nariz y oteaba por donde venía el viento. En aquellos años venía del este. Pertenecía al partido comunista, tuvo una trifulca con un jefezuelo y se valió de la delación para arreglar el asunto. Pasados los años, seguía con la nariz levantada, así que estuvo listo cuando el viento cambió de dirección. Ser disidente vendía mucho y con un título apañado, La insoportable levedad del ser, aún se vendía más.

Los escritores no son valientes, cómo tampoco lo son los cómicos, como tampoco la mayoría de la gente. Un alto porcentaje de la población es cobarde. O no se mete en política o asume las ideas del régimen, como un Rubianes que con Franco hubiese gritado ¡viva España!, pero que ante el público de TV3 se mea de risa, ¡puta España! En ello les va el sustento.

Kundera estaba a punto de pasar al cajón de los escritores que ya no se leen. Hay tantos. Incluso los hay que editan por millones y nadie los lee. Ahora tiene la gran oportunidad. Contar lo que pasó. Sus tiernos 20 años, su militancia, la delación. Cómo lo hizo, qué consiguió a cambio. A lo peor no levanta el peso de la humillación, pero ese último acto de coraje produciría un libro útil y acaso duradero.

**
Aquí, la historia al completo. Iva Militka le contó a su marido Miroslav Dlask, que le contó a Kundera que informó a la policía. Miroslav Dvoracek cumplió 14 años en las minas de uranio.
Militka ha cargado durante toda su vida con el peso de la culpa, siempre se reprochó haber contado ese encuentro a su marido. En numerosas ocasiones le preguntó si había sido él quien informó a la policía. Dlask siempre calló. Hasta 1992. Entonces, dice Militka, le contó la implicación de Kundera. "Me sentí feliz y aliviada", reconoce. Aunque eso no exculpaba a su marido. "Si informó fue para protegerme", declara. "En aquel momento, dar información al Estado no era malo".
Los que exculpan a Kundera hablan así:
"En aquellos momentos, si un comunista escuchaba la historia de un agente debía informar. Es como si ahora alguien supiera de un terrorista islámico y no dijera nada". Lo explica en su estudio Ivan Klima, gran escritor checo, contemporáneo de Milan Kundera. Dice que la Checoslovaquia de los primeros cincuenta fue un estado "terrorista" hasta la muerte de Stalin, en 1953. "Si no informabas, te podían caer cinco años, o te podían ahorcar".
¿Cómo puede basarse una acusación de tan graves consecuencias en un único documento más que dudoso y usando tantas expresiones inseguras? Dudoso porque en la Checoslovaquia de los años cincuenta era práctica cotidiana por parte de la policía perpetrar denuncias, ya que cualquier agente que recibía una era condecorado con facilidad. No olvidemos que denunciar al "enemigo del pueblo" era muy bien visto por las autoridades, no en vano la ley declaraba culpables no sólo a los delincuentes sino a cualquiera que conociera un delito y no lo denunciase.

domingo, 19 de octubre de 2008

La Caja Vital de Javier Mozas y Eduardo Aguirre

Hace mucho tiempo que los grandes corporaciones políticas y empresariales consideran que no es suficiente tener un Monet, un Zuloaga o una serigrafía de Warhol en el despacho del director. En ocasiones tener un cuadro de primera vale tanto como construir un edificio nuevo, así que por qué no hacer un edificio nuevo con firma. Los arquitectos saben que su éxito depende del gran reportaje en los grandes medios internacionales y del dossier en las grandes revistas del sector. Así que unos y otros han perdido el miedo y el manierismo está a la orden del día. Por cuánto tiempo. La crisis económica comporta escasez del crédito, pero también cambio del gusto. Los grandes banqueros volverán a ser conservadores y el público recriminará el gasto suntuario y la frivolidad.
En el humedal de Salburua, en un parque periurbano que rodea Vitoria, Javier Mozas y Eduardo Aguirre levantaron la sede de Caja Vital. El edificio, sustentado en soportes quebrados con forma de cromosoma, buscaba evocar los bosques de chopos que crecen junto a las lagunas de aquel entorno. La imagen de un bosque en movimiento se oponía radicalmente al racionalismo gris que impera en los polígonos industriales de la zona. El inmueble trataba de dar así una respuesta arquitectónica a un entorno biológico, el del anillo verde que los propios Mozas y Aguirre habían diseñado. Por eso habló y por eso se hizo ver. Tanto que fue el lugar elegido para el atentado de ETA con coche bomba del pasado 22 de septiembre. Muchos vidrios se rompieron aquella noche y los soportes quebrados, revestidos de plancha de acero, guardarán para siempre algunas huellas de aquella metralla. Pero los empleados regresaron a trabajar al día siguiente.

martes, 23 de septiembre de 2008

Raoul Wallenberg

Las cifras cuando son monstruosas, inabarcables, nos dejan fríos. Quizá hagamos un mohín de disgusto o compasión o simplemente un parpadeo antes de pasar página. Veamos.
Según las estadísticas oficiales la Unión Soviética hizo 2.388.000 prisioneros de guerra alemanes entre 1941 y 1945. Otros 1.097.000 de otros países europeos del Eje. Italianos, rumanos, húngaros y austriacos mayoritariamente y cerca de 600.000 japoneses. En el momento del armisticio la cifra superaba los cuatro millones. Esa cifra no incluye a los civiles que de modo arbitrario, a voluntad de los comisarios políticos, fueron capturados y llevados al Gulag. Sólo en Budapest, por ejemplo, fueron arrestados 75.000 civiles. El ejército soviético conducía a los soldados capturados a los campos a la intemperie, como si fuesen ganado, sin comida y sin medicinas, cuando no eran ejecutados sin más. Allí morían como moscas, de hambre, enfermedad o heridas no curadas. A principios de 1943 la tasa de mortalidad entre los prisioneros de guerra estaba en torno al 60 %.

La contrapartida fueron los más de 5.500.00 ciudadanos soviéticos que en 1945 se hallaban fuera de la URSS. Soldados capturados en campos de prisioneros de guerra nazis, soldados en campos de trabajo esclavo, soldados soviéticos que habían luchado contra el ejército soviético, bajo el mando de Andrei Vlasov. En la conferencia de Yalta se tomó la decisión indigna de obligar a todos los ciudadanos soviéticos a volver a su país. La mayor parte acabaron en el Gulag. Una de las historias más feas de ese periodo fue la orden dada por Churchill de repatriar a más de 20.000 cosacos, con mujeres y niños incluidos, desde Austria. Los británicos los engañaron con estratagemas o les forzaron con bayonetas y golpes a subir a trenes para llevarlos a la URSS. Las mujeres lanzaban a sus hijos desde los puentes y después saltaban ellas. Sabían lo que les esperaba. Esa historia la cuenta Claudio Magris en Conjeturas de un sable.

Son los casos particulares lo que más nos conmueve. Raoul Wallenberg era un diplomático sueco que había salvado a miles de judíos húngaros de ser deportados a los campos nazis. Como Oskar Schindler, se valió de múltiples recursos desde el soborno al chantaje para salvar vidas. Diseñó un pasaporte sueco protector (sin valor para las leyes internacionales), del cual emitió más de 13.000 unidades. Consiguió poner a más de 15.000 personas bajo protección de Suecia en 31 casas. Wallerberg, que procedía de una rica familia sueca, tuvo que entrevistarse con autoridades fascistas y occidentales en el curso de sus negociaciones. Fueron razones suficientes para ser arrestado en Budapest en enero de 1945, junto con su chófer. Ambos desaparecieron en las prisiones soviéticas. Hace algunos años se buscaron pistas para saber qué había sido de él. Se cree que murió en los interrogatorios o que fue ejecutado cuando apenas contaba con 34 años.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Las deportaciones soviéticas

Reciente como está la agresión de la Rusia de Putin a Georgia y la posible anexión de Osetia del Sur y Abjazia conviene recordar qué pasó no hace tanto con esos pueblos del Cáucaso, y de otros limítrofes de Rusia, en la época de Stalin.
Tras la invasión soviética de Polonia, en septiembre de 1939, y posteriormente de los países del este de Europa, Stalin ordenó detenciones masivas de políticos, negociantes, comerciantes, poetas, escritores, campesinos y granjeros ricos, en fin, de cualquiera que las autoridades considerasen susceptible de no querer sovietizarse. Los detenidos eran inmediatamente deportados -entre unos minutos y un día tenían para prepararse-, sin procedimiento legal que lo autorizase. Los llevaban en camiones hasta la estación y luego, hacinados, los hacían subir al tren para un largo viaje. Su destino era o los campos del Gulag o los helados territorios del norte ruso o el desierto del Asia central, donde eran arrojados en el bosque vírgen o en diminutas aldeas. Muchos murieron en el viaje, otros en el destino. El odio de Stalin hacia los chechenos fue particular. Colocados en trenes sellados, fueron privados de agua y de comida en su largo viaje. Hasta 78.000 chechenos pudieron haber muerto en el transporte. Hacia 1949 habían muerto la mitad de los tártaros de Crimea.

Las cifras de deportados son enormes: 428.000 de la Polonia Oriental, más 96.000 prisioneros; 160.000 de los países bálticos; 1.200.000 alemanes soviéticos; 90.000 calmucos; 70.000 karachevos; 390.000 chechenos; 90.000 inghusos; 40.000 balcaros; 180.000 tártaros de Crimea, 9.000 finlandeses, etc.

Los nombres de los pueblos de origen fueron eliminados de los documentos oficiales, hasta de la Gran Enciclopedia Soviética. Las naciones desaparecieron del mapa. Fueron abolidas la República Autónoma de Chechenia-Ingushetia, la Repúclica Autónoma Alemana del Volga, la de Kabardino-Balkaria, la de Karachevo. Crimea pasó a ser una provincia rusa.

El efecto de deportación y guerra fue devastador. por ejemplo, en Estonia, entre 1939 y 1945, la población disminuyó en un 25%. Probablemente el objetivo de Stalin no era terminar con estas naciones enteras, sino desarraigar a sus habitantes, despojarlos de su cultura, convertirlos en mano de obra esclava.

Leer más.

miércoles, 20 de agosto de 2008

El retrato de Carlos V

Una de las cosas más interesantes que se pueden hacer en la actual exposición del Prado, El Retrato del Renacimiento, es comparar obras. Por ejemplo estos dos retratos.

Jacob Seisenegger (1505-1567) fue un pintor austriaco al servicio de Carlos V. Del emperador hizo varios retratos de cuerpo entero que al gusto de Carlos V eran troppo vero. Así que, éste, tomando como modelo el Carlos V con perro, de 1532, encargó una copia a Tiziano (1485-1576). El pintor veneciano con algunos retoques, 1533, lo presentó en la corte y Carlos V, quien, encantado, lo convirtió en su pintor de corte y amigo.



















Tiziano simplificó el cuadro, elimiando el detallismo realista, dulcificó los rasgos del retratado, lo estilizó y le dio ese aire elegante y mayestático que habrían de convertirse en rasgos del retrato de los habsburgo y en general del modelo de retrato cortesano en los siglos posteriores.

Si comparamos los dos retratos (pinchar en las imágenes) vemos la estilización de la figura, por parte de Tiziano, la pelliza más grande en detrimento del jubón, los párpados ligeramente más elevados, los labios más firmes, la nariz más clásica, la barba mejor recortada y, en general el gesto facial aparece con mayor determinación. La figura del emperador se muestra más cercana al simplificar los elementos que la rodean y bajar algo la línea del horizonte. Tiziano aplica la misma idealización al perro, del que han desaparecido las garras y la tensión muscular.

viernes, 20 de junio de 2008

La fortaleza de Montjuïc

Montjuïc es un promontorio situado al suroeste de Barcelona, desde donde se domina el puerto y la ciudad. El nombre quizá signifique Colina de los Judíos en catalán medieval o quizá sea una corrupción del latín Mons Jovicus (la Colina de Júpiter). La historia contemporánea de este recinto está llena de falsas atribuciones y mitos.

¿Levantó Felipe V la fortaleza de Montjuïc para reprimir Barcelona? ¿Sirvió de plataforma al ejército español para bombardear la capital de Catalunya? ¿Fue la gran prisión y patíbulo franquista? A unos cuantos políticos nacionalistas no les importa la verdad. Este artículo de Gabriel Cardona aclara las cosas.


Montjuïc, el gran camelo


GABRIEL CARDONA

EL PAÍS - 08-06-2008

El castillo de Montjuïc se levantó con finalidades militares y también sirvió como prisión, igual que todos los castillos del mundo. Sin embargo, las ciudades europeas cuidan y miman sus castillos como parte entrañable de su propia esencia, aunque hayan albergado presos sus mazmorras, disparado cañonazos sus bastiones y rodado cabezas en sus patios.

En cambio, Montjuïc, el castillo de Barcelona, sufre una empecinada campaña de desprestigio, alimentada por el oportunismo y el desconocimiento. Se ataca a la vieja fortaleza como si sus piedras fueran responsables de los disparates de nuestros antepasados y se la inculpa con tres argumentos esenciales: la levantó Felipe V para reprimir Barcelona, sirvió de plataforma al ejército español para bombardear la capital de Cataluña y fue la gran prisión y patíbulo franquista, nada de lo cual es cierto.

Felipe V hizo levantar la Ciutadella con finalidades represivas, pero no Montjuïc, cuyo primer recinto ya se había obrado 43 años antes de que naciera, precisamente durante la Guerra dels Segadors, a fin de que defendiera la ciudad de la amenaza del ejército real del marqués de Los Vélez. Durante la guerra de Sucesión, tuvo Montjuïc guarnición austracista, y el 21 de abril de 1706, la población civil barcelonesa se movilizó para defender su castillo del ataque de los borbónicos. La ampliación, que le dio su actual forma, no comenzó hasta 1751, cuando Felipe V ya llevaba muerto cinco años, y fue una meritoria edificación ilustrada, obra del ingeniero Juan Martín Cermeño, realizada durante los reinados de Fernando VI y Carlos III.


Los cañoneos contra Barcelona desde Montjuïc no fueron obra del odio castellano contra Cataluña, sino del enfrentamiento de dos generales progresistas contra el ala izquierda del progresismo popular, que tenía su feudo en la ciudad. El 3 de diciembre de 1842, Baldomero Espartero hizo bombardear Barcelona para reducir la rebeldía de quienes, poco antes, lo habían llevado al poder. Pero mucho más violento fue el cañoneo ordenado por Joan Prim i Prats, general y diputado progresista por Barcelona, que el 7 de septiembre de 1843 dañó o destruyó 460 edificios.


Tampoco fue el castillo una pieza básica en el aparato represivo de Franco. Durante la Guerra Civil, los republicanos fusilaron en la fortaleza a 37 militares y 21 civiles, y la utilizaron también como prisión. Cuando la guerra terminó, el principal escenario de los fusilamientos franquistas de Barcelona fue el Camp de la Bota y sólo fueron ejecutados en el castillo de Montjuïc el presidente Companys, el general Escobar y cinco mandos de la Guardia Civil. Tampoco fue el principal centro de reclusión barcelonés, sino la Modelo. En la montaña de Montjuïc se habilitaron como prisión dos edificios: el Palacio de las Misiones y el castillo, cuyo número de internos fue siempre muy inferior al de la cárcel.

Todas estas realidades son oscurecidas por falaces argumentos que presentan el castillo como símbolo de pasadas opresiones. Si seguimos por este camino, acabaremos condenando la catedral como expresión del oscurantismo eclesiástico, las atarazanas porque construían galeras de guerra y hasta el monumento a Colón por haber incitado el colonialismo.

El castillo de Montjïc es una joya histórica y arquitectónica, que contiene colecciones inapreciables. Entre ellas, numerosas piezas reunidas por Frederic Marès en todo el mundo, pistolas de Ripoll, cañones de la histórica fundición de Barcelona y la mejor muestra mundial de armas portátiles de la guerra civil de 1936-1939. Sin embargo, ya los primeros cañones han sido transportados a Madrid, porque eran símbolos del militarismo y el españolismo. A este paso, veo tomando el mismo camino al Cristo de Lepanto y los cuadros de Fortuny, por ser iconos del militarismo contra el Tercer Mundo, y las colecciones de Montjuïc pueden acabar instaladas en Zaragoza, donde ya tienen valedores esperando la oportunidad. Perder es siempre fácil. Recuperar puede ser imposible. A la pelea para rescatar los papeles de Salamanca puede suceder, dentro de un tiempo, la trifulca para recuperar las colecciones de Montjuïc.

Gabriel Cardona es historiador.

Hereu desmantelará el museo militar del castillo de Montjuïc.